jueves, 11 de febrero de 2010

Artículo en el Diario Información: CLASE PRÁCTICA DE FALACIAS


Martes 09 de febrero de 2010
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Clase práctica de falacias

FÉLIX ARIAS SÁNCHEZ Estuve en el último pleno del Ayuntamiento de Elche. He necesitado varios días para recuperarme de la impresión que tan extraordinario hecho causó en mí. Cuando ya he podido reflexionar con calma sobre lo que allí vi, me he propuesto escribir algunas reflexiones para que otras personas puedan acercarse a estos fenómenos. Vaya por delante que estoy completamente persuadido de la buena voluntad de todos los concejales, de su interés por mejorar la vida de sus conciudadanos y trabajar para que todos podamos tener una ciudad mejor. Vaya por delante que seguramente no asistí al mejor pleno municipal y que la mayoría de estas reuniones serán muy distintas a la que presencié. Pero hablaré de lo que vi.
Con alguna excepción, las dos horas y media del pleno consistieron en lo siguiente: El grupo del Partido Popular se dedicó a criticar la política del gobierno de Zapatero. El grupo del Partido Socialista se dedicó a criticar la política del gobierno de Camps. La representante del otro grupo político del consistorio, creo que ahora se llama Compromís (ya no es Izquierda Unida, coalición por la que se presentó a las elecciones), seguía, más o menos la misma táctica que el grupo socialista, aunque con aire de estar por encima del bien y del mal, porque de su voto depende el gobierno municipal, y por lo tanto, controla la situación.

Salvo la concejala de Educación, que presentó una concreta y clara moción sobre los comedores escolares, el resto de portavoces del Partido Socialista Obrero Español se dedicaron a solicitar que el gobierno de la Generalitat Valenciana no gastara tanto dinero en la Fórmula 1 y lo invirtiera en Elche, que no se gastara tanto dinero en Terra Mítica y lo invirtiera en Elche, que dejara de gastar tanto en la Ciudad de la Luz, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias y dedicara esos recursos públicos a gastos sociales y productivos. Hicieron continuas referencias al caso Gürtel y a los trajes de Camps, a las corruptelas del Partido Popular. El argumento estrella de este grupo fue la demanda a la Generalitat de la llamada "deuda histórica con Elche", que fue calculada en 176 millones de euros. Esta deuda corresponde al dinero que el Ayuntamiento ha gastado en prestar servicios que, por Ley, no le correspondería. 
No es que no tengan razón, ya que eso es algo que hacen la mayoría de los ayuntamientos, porque es la administración más cercana y los ciudadanos acuden a ellos para hacer sus demandas. Pero quizás fuese conveniente que lo demandasen a sus compañeros de partido, que cuando gobiernan en otras comunidades hacen lo mismo. Es curioso además, la cantidad pedida como "deuda histórica" que, como acertadamente hizo notar un representante del Partido Popular, coincide exactamente con la deuda del Ayuntamiento. También es sorprendente el calificativo de esa deuda, ¿por qué se le llama histórica?, si en realidad se cuenta solamente desde hace unos años, desde que Zaplana llegó al gobierno de la Comunidad Valenciana. Teniendo en cuenta que el horizonte temporal de muchos políticos no abarca más allá de cuatro años (la fecha de las próximas elecciones) no es de extrañar que 15 ó 16 años sea considerado como algo histórico.
Los representantes del Partido Popular se dedicaron a criticar la gestión de la economía que desarrolla el gobierno de España, las pocas inversiones que hace en Elche, el paro que genera, É En parte es verdad, pero ¿el pleno municipal es el foro para debatirlo? Señalaron las contradicciones del equipo de gobierno sobre la deuda histórica, las reivindicaciones al Gobierno Valenciano, pero ellos caían continuamente en lo mismo con respecto al gobierno de Zapatero. Recordaron las corrupciones ajenas, los despilfarros de los demás, los tránsfugas de otros grupos,É
Todos los concejales apoyaron una moción que solicitaba la no derogación del trasvase Tajo-Segura y no dijeron nada de que son sus propios partidos los que la están promoviendo. Lo curioso es que no sienten ningún pudor al decirlo, mientras en Castilla La Mancha dicen lo contrario, y no les cambia el color de la cara ni desaparece la sonrisa de la boca.
Pasaba el tiempo, en el pleno, veía como los portavoces hablaban a las cámaras y al público como si estuviesen en un mitin, pero no llegaba el momento de hablar de temas sobre los que ellos pueden actuar directamente y que afectan a los ciudadanos. A pesar de ello, no perdía la esperanza de que en algún momento aparecieran esos asuntos. Pero el tiempo se encargó de acabar con mi ingenuidad, el pleno se terminó y nada concreto y práctico se acordó.

No todo fue malo en esta experiencia. Ahora he entendido por qué nuestro gobierno autonómico ha reducido las horas de Filosofía que los alumnos de Bachillerato estudian. La parte práctica de la lógica donde se estudian las falacias se deja para que la aprendan asistiendo a estas reuniones. Allí podemos descubrir qué es una "falacia ad hominem", es decir, aquella en la que se ataca al adversario y no lo que dice, qué es un "argumentum ad verecundiam", aquel que fundamenta una argumentación en la autoridad de quien la afirma, o qué es un "argumentum ad verecundiam", el argumento en el que se identifica la propia opinión con la de todos los ilicitanos o todos los españoles. Todas éstas, además de las llamadas "falacias de circularidad entre causa y consecuencia", "de petición de principio", "post hoc, ergo propter hoc", "non sequitur", "argumento ad consequentiam", "argumentum ad baculum", etc. pueden encontrarse con claridad en un pleno municipal.

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